“La idea era hacer un disco para adultos pero con letras para niños”

Entrevista Flamenco Kids

¿En qué consiste Flamenco Kids?

Teresa del Pozo (TdP): Es un proyecto que empezó hace cinco años. En realidad son unos personajes (el camaleón daltónico, el camarón opaco, el cangrejo moro, la urta mellada, etc.) que creé para mis alumnos, para darles clase. En un momento dado se hizo una nana de María Teresa de la Cuadra, mi madre, se musicó y de pronto dijimos: pues mira que bonito, podíamos también musicar a estos otros personajes. Se los pasé a José Luis y el primero que encontró fue el camaleón daltónico.

José Luis Montón (JLM): La idea era hacer un disco para adultos pero con letras para niños. Teresa me pasó las letras de su unidad didáctica con la idea de hacer un disco para niños, sin más. Empecé a musicarlos y claro, como soy guitarrista flamenco, me salieron unas alegrías, unas bulerías… Cuando nos quisimos dar cuenta lo que había realmente era un disco para niños con historias que hablan de la teoría del color, de cómo superar la timidez, etc. explicado a través del flamenco.

Como mis raíces son flamencas, pues me salió un disco flamenco. No lo hice a propósito. Soy así. Flamenco, pero dentro de lo que son mis características de especialista en proyectos raros y distintos. JLM: Soy un flamenco especialista en proyectos raros y distintos

TdP: Además, hoy día la gran mayoría de las cosas para niños las importamos de fuera. Eso hacía especialmente atractiva la idea de crear una pandilla con personajes y animales de nuestra cultura. También hay vida más allá de Hello Kitty.

JLM: Y además mezclado con una música que es nuestra, y así despertar el interés de los más pequeños por el flamenco.

¿Y el título de “Flamenco Kids”?

JLM: Estuvimos dándole muchas vueltas. Que si “Flamenco para niños”, que si “Flamenco para los niños y las niñas”… Pero queríamos que no fuese tan evidente, que no sonase a manual o a reportaje. Y al final “kids” nos pareció una palabra internacional que todo el mundo entiende y que además a la hora de venderse fuera le daba al título un toque ideal.

TdP: Y además reunía un poco la filosofía de que los personajes del disco son una pandilla de amigos, los “flamenco kids”. Vamos que era un título corto, sencillo y con fundamento.

¿Se puede entonces enseñar flamenco a los niños?

JLM: Lo aprenden sin darse cuenta. No son textos naíf. Teresa parte de la idea de que un niño es un niño, pero no un tonto. Hay que ir un poquito más allá de “la monita se puso el trajecito”. Nuestra experiencia nos dice que los niños no son tontos y, de hecho, niños que no tienen nada que ver con el flamenco se aprenden las letras y las cantan por alegrías, por bulerías… No hace falta explicarles la teoría de la bulería, la cantan casi sin darse cuenta.JLM: Niños que no tienen nada que ver con el flamenco se aprenden las letras y las cantan por alegrías y por bulerías

Además, para los directos se están trabajando una serie de talleres en los que todo está relacionado. Se explica el color y al mismo tiempo la cantaora da una pequeña directriz de como van las palmas. Los niños lo van pillando todo en el mismo paquete y como un juego.

TdP: Todos tenemos recuerdos de canciones de cuando éramos pequeños y en ningún momento nos hemos planteado si era flamenco, si era jazz, si era música clásica o soul. A los niños la clasificación de las cosas realmente les da igual. Simplemente se aprenden las cosas y es cuando te haces mayor cuando te das cuenta que aquello que cantabas de pequeño era una bulería u otra cosa.

Para mí, los objetivos del aprendizaje no están en la clasificación sino en la interiorización. Y el fruto llega con el tiempo. Los niños son esponjas y utilizar los vehículos de las bellas artes permite llegar a objetivos más ricos y amplios. ¿Qué es más importante que sepan qué es una bulería o que conozcan qué son los colores complementarios? Pues seguramente ni uno ni otro, pero de golpe y sopetón están aprendiendo las dos cosas.

JLM: Cualquier español se puede acordar de la canción de las muñecas de Famosa. Y es un ritmo a tres. No hace falta explicarlo. Eso lo canta El Cigala y es una bulería como la copa de un pino. Los niños no lo procesan, simplemente lo cantan.

TdP: Lo bonito cuando se hacen proyectos así es crear unos personajes muy claros para que nosotros mismos nos podamos reconocer en ellos por identificación o por contra, que es una de las cosas que buscamos. Y el disco lo que tiene de niños son unos personajes divertidos con una personalidad y una problemática muy marcada.

¿Y con la música también se ha hecho un ejercicio de simplificación?

JLM: Era un disco para niños al que yo intenté dar la misma calidad y solidez musical que a un trabajo para adultos, pero desproveyéndolo de artificios y densidad para que la información musical no emborronase el mensaje. No quería limitarme a tres acordes. Quería que los músicos fueran buenos y que las condiciones de grabación fueran las ideales.

Es un disco mío, pero no trato de demostrar lo bien que toco. Siempre uno intenta tocar muy bien pero no se trataba de hacer un alarde de virtuosismo, de decir mira que falseta me raspo aquí. Se trata de tocar falsetas bonitas que apoyen el mensaje que se quiere contar.

Es como cualquier arte, algo que haya que explicar demasiado no le entra ni siquiera a un adulto. Por eso, incluso en la música para adultos, el concepto al que yo he llegado, que es el mío y no por eso tiene porque ser el mejor, es el de cuanto más aprendo más quito. Todo mi aprendizaje y toda mi madurez musical, entre comillas, me lleva a quitar más que a poner. La tendencia debe ser ir cada vez más a la esencia de las cosas. Se trata de sintetizar más que de simplificar.JLM: La tendencia debe ser ir cada vez más a la esencia de las cosas

TdP: Llegar a algo sencillo y que llegue. Se cuidó mucho la pronunciación porque en el flamenco hay mucho juego sonoro del lenguaje que hace que a veces no sea tan importante el que se entienda la letra como el que se sienta algo. Aquí intentamos aunar las dos cosas. Además de sentirse tenía que estar bien pronunciado para que la letra se pudiese entender, porque a los niños les gusta entender las cosas.

JLM: También hubo que cuidar que la música no fuese demasiado larga entre letra y letra. Una falseta de dos minutos no tiene mucho sentido cuando le estas contando a un niño los problemas que tiene un camaleón daltónico, por muy bonita que sea. Cuando tu alma de niño se empieza a desenganchar de lo que está oyendo algo falla, tanto para un niño como para un adulto.

Entre las canciones del disco llama la atención por su título la de El camarón opaco. ¿Casualidad u homenaje al otro Camarón, el de la Isla?

JLM: Pura coincidencia. La canción habla de un camarón que en lugar de ser translucido, como todos, refleja la luz. Le da mucha timidez que lo vean. Los demás pasan desapercibidos, pero a él lo ven. Y eso le da mucha vergüenza.

Cuando terminé de hacerla fue cuando descubrí que había un paralelismo brutal con Camarón de la Isla, que también era un ser tímido que reflejaba mucho la luz y que, a pesar de sus intentos, nunca pasaba desapercibido. Entonces fue cuando decidí que la voz más gitana del disco, la de Carmina Cortés, fuese para este tema. Ha sido una mezcla de casualidad y trabajo, que es como salen las cosas bonitas.

Tanto el camarón opaco como el camaleón daltónico, el cangrejo moro y el erizo bailarín son personajes con alma de dibujo animado. ¿Habéis pensado en ello?

TdP: Sííííííííí. Ya tienen hasta cara ojos y boca. Yo ya tengo animados en 2D al camaleón y a la camaleona para acompañar a los músicos en el directo tocando las palmas por alegrías. Ahora estamos buscando que alguien nos eche una mano económicamente para poder tirar hacia delante, porque yo creo que esta pandilla de personajes pueden contar historias interesantes.

JLM: Puede ser alucinante, como una especie de “Madagascar” a la española. De hecho dos animadores nos están haciendo en 3D coreografías de los temas de dos personajes, el erizo bailarín y el cangrejo moro. Pero la cosa es tan costosa que para llevarla a cabo es necesaria la ayuda económica del Estado o de alguna empresa privada.

Tal vez sea por estar dirigido al público infantil o por el espíritu gaditano que lo impregna todo, pero lo cierto es que este disco refleja la parte más luminosa y divertida del flamenco.

JLM: El flamenco es muy amplio y muy grande, tiene muchos sentimientos mezclados. No todo es pena y quejío, también hay mucha alegría. Está un poco abandonada, porque parece que si lo que haces es alegre la cosa no tiene profundidad o no tiene empaque. Yo no estoy en absoluto de acuerdo con eso. En la música hay grandes obras que te arrastran a la felicidad y son maravillosas.JLM: En el flamenco no todo es pena y quejío, también hay mucha alegría

No entiendo porque en el flamenco hay que ir siempre hacia el lado trágico de las navajas, la sangre, el sudor, la muerte… ¿Por qué tiene que tener más fuerza la tristeza que la alegría? Al fin y al cabo son dos sentimientos que el uno sin el otro no existiría.

“Flamenco kids” es un disco completamente autoproducido ¿Se puede decir que es el disco más personal de José Luis Montón?

JLM: Puede ser. Uno de los más comprometidos, desde luego. Está hecho totalmente a mi gusto, de principio a fin. Es una auténtica obra de artesanía hecha entre amigos, sin prisas ni presionea. Aunque en este trabajo no pretendo mostrarme como guitarrista, si es verdad que aquí está mi lado gamberro, mi lado simpático, mi lado de niño, sin miedos ni complejos.

Cuando vi el producto final, lo abrí y lo escuché me sentí realmente contento. Y eso ha sido la primera vez que me ha pasado a lo largo de mi carrera, en el resto de mis trabajos siempre había un pero, o un esto es para que yo… Ha sido la primera vez que se me ha impregnado ese espíritu de felicidad por un trabajo bonito y bien hecho en todas sus facetas.